“Leda Cosmides y Psicología Evolucionaria: Mente, Comportamiento y Ciencias Sociales”, publicado en Artes y Letras de El Mercurio, y en Universidad de California 2001. Alvaro Fischer y Roberto Araya.

LEDA COSMIDES Y LA PSICOLOGiA EVOLUCIONISTA: "MENTE, COMPORTAMIENTO Y CIENCIAS SOCIALES"

Entrevista a Leda Cosmides, invitada al seminario "Nuevos Paradigmas a Comienzos del Tercer Milenio" organizado por el Instituto de Ingenieros de Chile para el próximo 29 y 30 de Octubre, cuenta el cambio paradigmático asociado al adoptar la perspectiva evolucionista para comprender los problemas humanos.

por Roberto Araya y Álvaro Fischer

El modelo estándar de las ciencias sociales, también llamado del determinismo cultural, este siendo modificado por nuevas formulaciones provenientes de la biología, de la psicología y de las ciencias cognitivas. Ello ha sido básicamente influido por grupos de científicos que apoyan sus conceptualizaciones en principios evolucionistas. Entre sus más destacados exponentes están sin duda la psicóloga Leda Cosmides y el antropólogo John Tooby, quienes acuñaron el termino psicología evolucionista en el libro The Adapted Mind que editaron en 1992 junto John Barlow. La siguiente entrevista ilustra parte de su pensamiento:

Roberto Araya y Álvaro Fischer: Ud. y John Tooby están considerados entre los fundadores de la psicología evolucionista. Según el filósofo Dan Dennett "su trabajo en psicología darwinista es de lo mejor que se ha hecho" y "parecen haber desenterrado algunos fósiles de nuestro pasado Nietzscheano". ¿Que es la Psicología Evolucionista, y por qué saber que "nuestros cráneos hospedan una mente de la edad de piedra" sirve para entender a los humanos modernos?

Leda Cosmides: La psicología evolucionista es una aproximaci6n a la psicología, en la que los conocimientos y principios de la biología evolucionista son utilizados para investigar la estructura de la mente humana. No es un área de la psicología, como podría ser la visión, el razonamiento o el comportamiento social. Es una manera de pensar respecto de la psicología que puede ser aplicada a cualquier área de ella. Cuando los psicólogos evolucionistas hablan de "la mente", se refieren al conjunto de mecanismos procesadores de información corporizados en el cerebro humanos, responsables de la actividad mental consciente e inconsciente, y generadores de todo nuestro comportamiento. Lo que permite a los psicólogos evolucionistas y mas allá de las aproximaciones tradicionales al estudiar la mente, es el use intensivo que hacen en sus investigaciones de un hecho que normalmente es pasado por alto: que los programas que componen nuestra mente fueron diseñados por selección natural para resolver los problemas adaptativos que enfrentaron nuestros antecesores cazadores-recolectores. Esto nos insta a buscar programas apropiados para resolver problemas como la caza, la búsqueda de plantas alimenticias, el cortejo, la cooperación con los familiares, la formación de coaliciones para la defensa mutua, el evitar predadores, etc. Nuestra mente debería contener programas que nos transformen en buenos solucionadores de esos problemas, sin importar si son relevantes o no en el mundo modernos.

 Al mismo tiempo, al comprender esos programas aprendemos a lidiar de manera más efectiva con circunstancias evolucionistamente novedosas. Por ejemplo, la única información disponible que los cazadores-recolectores tenían para estimar probabilidad y riesgo era la frecuencia, en número, de la ocurrencia de ciertos eventos. Y así, pareciera que nuestras "mentes de la edad de piedra" tienen programas diseñados para adquirir y razonar con información sobre frecuencias en números. Con eso, los psicólogos evolucionistas han podido desarrollar mejores maneras de comunicar complejos datos estadísticos modernos. Supongamos que alguien tiene una mamografía positiva. ¿Qué probabilidad tiene de tenga un cáncer mamario? La manera típica de presentar la información relevante es en porcentajes, lo que hace difícil responderlo. Si uno dice que un 1% de las mujeres chequeadas al azar tiene cáncer mamario, y todas dan un examen positivo, pero hay un 3% de falsos positivos, mucha gente piensa erradamente que la persona que exhibe una mamografía positiva tiene un 97% de probabilidad de tener un cáncer mamario. Ahora explicitemos la misma información en frecuencias absolutas, que es un formato ecológicamente válido para una mente cazadora-recolectora: de cada 1000 mujeres, 1O tienen cáncer mamario y dan un test positivo, y 30 dan un test positivo, pero no tienen cáncer mamario. O sea, de 1000 mujeres, 40 dan un test positivo y sólo 10 tiene cáncer mamario. Este formato deja claro que si una persona tiene una mamografía positiva, la probabilidad que corresponda a un cáncer mamario es sólo 1 en 4, o sea, un 25º/o, y no un 97%. Como ve, la psicología evolucionista tiene muchas aplicaciones prácticas y otorga muchas posibilidades para mejorar la vida.

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Algunos expertos critican la aproximación evolucionista porque sólo genera explicaciones "después del hecho" y que para cualquier rasgo uno siempre puede encontrar una explicación evolucionista. ¿Cuál es su respuesta a esta crítica? ¿Puede la perspectiva evolucionista ayudar a generar predicciones novedosas testeables sobre comportamiento animal o humano?

Leda Cosmides: No hay nada de malo en explicar hechos ya conocidos: nadie critica a un físico que explica por qué brillan las estrellas o por qué las manzanas caen. La psicología evolucionista no sería muy útil si solo proveyera explicaciones de hechos ya conocidos, porque como de la mente prácticamente no se conoce nada, ¡hay muy pocos hechos que explicar! La fortaleza de la perspectiva evolucionista es que puede ayudar al descubrimiento: permite generar predicciones respecto de qué programas contiene la mente y realizar experimentos para verificar la validez de esa predicción. Mi trabajo sobre subrutinas mentales para detectar "tramposos" es un ejemplo. La predicción de que fue publicado en 1971. Pero en 1971 nadie sabía si nuestra mente tenía esos programas. Así que 10 años más tarde hice experimentos para probar su presencia. La existencia de programas para detectar tramposos no se conocía previamente; la aproximación evolucionista permitió descubrirlos. Una explicación no puede ser "después del hecho" si el hecho no es conocido previamente.

¿Qué pasa con las explicaciones evolucionistas de fenómenos conocidos? Aquéllos con conocimiento profesional sobre biología evolucionista saben que no es posible "cocinar" después de los hechos explicaciones de cualquier rasgo. Hay restricciones importantes en las explicaciones evolucionistas. Más específicamente, cualquier explicación evolucionista decente contiene predicciones testeables respecto del diseño de ese rasgo. Por ejemplo, la hipótesis de que las náuseas del embarazo son un subproducto de las hormonas prenatales, predice patrones de aversión a comidas distintos de la hipótesis de que es una adaptación que evolucionó para proteger al feto de patógenos y toxinas de la comida al momento en que la embriogénesis del feto es más vulnerable, o sea, en el primer trimestre. Hacer hipótesis evolucionistas, ya sea para descubrir un nuevo rasgo o para explicar uno ya conocido, implica tener predicciones sobre el diseño de ese rasgo. La alternativa a eso, o sea, no tener hipótesis de la función adaptativa de algún rasgo, no implica ninguna predicción. Entonces, ¿cuál es la aproximación científica más restringida y sobria?

Roberto Araya y Álvaro Fischer: Otros científicos sociales critican la aproximación evolucionista al humano porque está muy asociada a la biología. Ello ha llevado en el pasado, dicen, a proyectos sociales aberrantes, incluyendo el racismo o políticas de exterminio, y también conduciría al determinismo genético, calificado de reduccionista e incompatible con una visión humanista del mundo. ¿Qué responde a eso?

Leda Cosmides: En el mundo hay muchas personas con motivaciones perversas, que torcerán cualquier idea que esté dando vuelta para apoyar sus propios fines. Hitler, por ejemplo, estaba más influenciado por nociones populares respecto de la ""sangre"" (que está en todas partes) que en conocimiento biológico real. Sus ideas también estaban influenciadas por mitología y folklore noreuropeo, pero eso no significa que aquéllos no deberían ser estudiados por los horribles propósitos para los que pueden ser usados.

Desde la Ilustración, la gente ha estado tratando de construir puentes entre las disciplinas, y cuando lo hacen, surgen nuevas visiones y nuevos beneficios para la humanidad. ¿Se debería mantener a las artes de sanación separadas de la biología? Si así se hubiera hecho no existirían los antibióticos y la medicina moderna. ¿Se debería separar la psicología de la biología? Si se hace, nunca entenderíamos cómo funciona la mente, y en consecuencia, nunca sabríamos cómo hacer menos probable la guerra, cómo curar el autismo, cómo hacer inteligible el riesgo, o cómo prevenir el racismo, por nombrar algunos de los problemas en los que la psicología evolucionista ha hecho progresos. Es más, si mantenemos a la psicología separada de la biología, la gente continuará creyendo que la "raza" es un concepto razonable, contrastando con lo que los biólogos de población nos dicen, que la humanidad no está dividida en distintas "razas''.

Con respecto al determinismo genético, esta es una frase sin significado. Los psicólogos evolucionistas creen que el comportamiento es el producto conjunto de la información proveniente del medio y de los programas que hay en nuestras cabezas. Estos programas, a su vez, fueron creados durante nuestras vidas a través de interacciones dinámicas entre nuestros genes y el medio. Los genes que hoy tenemos son función del medio ambiente existente en el pasado, el que a través de largos períodos de tiempo, seleccionó y retuvo algunos y eliminó a otros. ¡Este conjunto de proposiciones no es particularmente controversia! y cualquier psicólogo, evolucionista o no, estaría de acuerdo con él. ¿Es esto "determinismo genético"? Uno podría llamarlo igualmente "determinismo ambiental", pues el ambiente seleccionó a los genes, el ambiente fue un factor crucial para construir los programas mentales y el propio ambiente les sirve de input. Pero, ¿por qué llamarlo "determinismo" ? Decir que nuestras decisiones las tomamos basadas en información procesada en nuestras mentes es un halago y no un insulto. ¿Es acaso más "digno" o más "humano" pensar que todo lo hacemos al azar? ¿No nos haría eso algo menos que seres racionales?

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Ud. ha adoptado la visión computacional de la mente que considera al cerebro como una máquina que procesa información. Muchos psicólogos y neurobiólogos critican esta visión como pasada de moda y adoptan la idea de una mente "corporizada" o "húmeda", en la que las palabras "representación" e "información" son más bien prohibidas, y el software no es independiente del hardware. ¿Qué piensa Ud. de esta crítica?

Leda Cosmides: Cuando la gente afirma que el software no es independiente del hardware no sé realmente a qué se refieren. Es obviamente cierto que nuestros programas mentales están corporizados en nuestro tejido neuronal. Pero uno igual necesita describir esos programas: qué información reciben como input, qué inferencias hacen, qué reglas de decisión gatillan, qué comportamiento generan. La función del cerebro es generar comportamiento sensitivamente contingente a la información que recibe del medio. ¿Cómo se puede prohibir palabras como información y aun así pretender estudiar lo que la mente está diseñada para hacer?

Alguna gente cree que los avances en la neurociencia pondrán restricciones al tipo de programas que nuestros cerebros puedan implementar. Cuando la neurociencia avance un poco más, es posible que eso ocurra. Pero en este momento, esas afirmaciones están terriblemente infladas. Más aún, quienes las hacen, normalmente no están familiarizados con la extraordinaria variedad de comportamiento animal. Hay pájaros que navegan siguiendo las estrellas, murciélagos que vuelan por sonar, monos langur que cometen infanticidio, monos tití que no lo hacen; hay leones que cazan en manadas, cheetas que cazan solos, hay gibones monógamos, caballos marinos poliándricos y gorilas poligínicos. Hay millones de especies animales sobre la Tierra, cada una con una forma de vida diferente, altamente compleja. No es posible que el mismo conjunto de programas haga que el cheeta cace solo, los leones en manadas y las gacelas sencillamente no lo hagan. Para que esa diversidad de comportamiento se dé en las especies, cada especie debe tener un conjunto distinto de programas cognitivos. Y sin embargo, todos esos programas están corporizados en el mismo tejido neuronal básico. Por eso es que creo que el conocimiento del tejido neuronal no será en sí mismo suficiente para dar cuenta de cuáles programas existen en nuestra mente y cuáles no.

Roberto Araya y Álvaro Fischer: La psicología evolucionista es contraria a la afirmación básica del modelo estándar sobre la naturaleza humana, que la mente es capaz de "aprender" cualquier patrón externo (cultural) que se le presente. ¿Puede Ud. explicar como el posmodernismo y el estructuralismo, por nombrar algunas teorías, no son compatibles con la visión evolucionista de nuestro comportamiento?

Leda Cosmides: Algunas cosas las aprendemos muy fácilmente. Todos aprendemos nuestra lengua natal en los primeros 4 años de vida, sin que se nos enseñe, sin ir al colegio. Otras cosas son más difíciles de aprender: leer, el cálculo, y el ajedrez requieren instrucción explícita, y no todos logran dominarlos. Para entender el aprendizaje, uno debe entender los programas que lo causan. Y esos programas cambian según el dominio. Si uno quiere la sociedad, requiere entender esos programas más que denunciarlos. Aún no sabemos lo suficiente para afirmar que algún conjunto de ideas es "inaprendible", pero si entendemos cómo funciona el aprendizaje en distintos dominios, podremos"

encontrar formas de enseñar cosas que hoy parecen difíciles (como en el ejemplo de las probabilidades).

No tengo problemas con el objetivo posmodernista de entender cómo las ideologías y las relaciones de poder afectan los discursos de la sociedad, e incluso creo que la psicología evolucionista puede contribuir mucho a lograrlo. Tampoco tengo problemas con la noción de que ciertos conceptos son ""construidos socialmente"". Pero para entender cómo ello ocurre, es necesario entender nuestros programas cognitivos evolucionados, qué información es sustituida por otra, y qué información es generada por inferencias evolucionadas que van más allá de la información proveniente del medio cultural.

Sí tengo problemas con la noción que todo lo que hay en nuestras mentes fue generado "exteriormente"; la información del medio es demasiado indeterminada para que esa proposición funcione. También tengo problemas con la afirmación que todo es aprendido usando el mismo programa (¡siempre no especificado!) y que todas las ideas son igualmente fáciles de aprender. Esta idea de una mente "equipotencial" se sabe que es errada. Y hablando de implicaciones políticas nocivas, la idea de equipotencialidad apoyó los más grandes derramamientos de sangre del siglo XX: ¿Cuántos millones murieron porque un Stalin, un Mao o un Poi Pot creyeron que sería fácil moldear la naturaleza humana a su voluntad?

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Mucha gente asume implícitamente que la mente es un solucionador general de problemas. Ud. sugiere, en vez de ello, que la mente contiene una serie de algoritmos de dominio específico, y ha utilizado la analogía del "cortaplumas suizo" para describirla. ¿Qué quiere decir con ello?

Leda Cosmides: Las cortaplumas suizas son una herramienta flexible. Su flexibilidad no proviene del hecho que una misma herramienta se aplique para todos los problemas. Por el contrario, es una agrupación de herramientas, cada una bien diseñada para resolver un problema diferente: tijeras para cortar papel, sacacorchos para abrir el vino, mondadientes para limpiar los dientes, etc. Cada una resuelve un problema bien, y así otorga flexibilidad para abordar problemas en general. De manera similar, la mente humana no tiene una única herramienta para resolver todos los problemas, y si así fuera, sería muy limitada. La mente humana contiene un gran número de programas, cada uno diseñado para resolver un problema adaptativo diferente: elegir pareja, cuidar a los niños, buscar alimento, evitar predadores, navegar un territorio, formar coaliciones, comerciar, defender a la familia de agresiones, etc. Somos solucionadores flexibles de problemas, en parte porque tenemos mentes que tienen muchas herramientas bien diseñadas. Sin embargo, me he dado cuenta que algunas personas entienden mal la metáfora de la cortaplumas suiza, pues creen que lo que se afirma es que estos programas no comparten información o no trabajan en conjunto. Esos programas de dominio específico, aunque sean funcionalmente especializados, producen comportamiento actuando en conjunto. Comparten información, se la pasan y se la devuelven, etc.

Roberto Araya y Alvaro Fischer: El biólogo Lee Dugatkin ha mostrado como ciertos peces con cerebros minúsculos pueden imitar la elección de pareja de individuos más viejos de la misma especie, que han sido artificialmente engañados para elegir parejas distintas de lo que sus programas genéticos le indican; esto sugiere que la transmisión (imitación) cultural y las interacciones gen/cultura han sido subestimadas en la biología evolucionista. ¿Qué opina de esas fuerzas? ¿Son capaces de anular algoritmos de dominio específico producidos por selección natural, desafiando así su crítica al modelo estándar?

Leda Cosmides: Sospecho que los programas que hacen que esos peces imiten esas elecciones de pareja son también de dominio específico. La gente cree que la capacidad de imitar es fácil de introducir a un cerebro, pero no lo es. Requiere programas muy sofisticados, que se adhieren a información muy estrechamente definida, descartando un gran volumen de ella. (Nótese que esos peces están adquiriendo criterios de elección de pareja, no de elección de comida, de estrategias para evitar predadores, de métodos de nadado, de rutinas de búsqueda de alimento, etc., y no están confundiendo lo que es buena comida con lo que es buena pareja). Así que no creo que la imitación anule algoritmos de dominio específico, creo más bien que son algoritmos de dominio específico los que la hacen posible.

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Ud. y sus colegas han exhibido evidencia empírica respecto de un módulo mental para "detectar tramposos", muy relacionado con el altruismo recíproco y la cooperación social. ¿Puede este módulo ayudarnos a entender cómo se teje nuestra vida social? ¿Permite esto la coexistencia en nuestro comportamiento del egoísmo y el altruismo (dependiendo del contexto social)?

Leda Cosmides: La teoría de juegos evolucionista muestra que el intercambio social (el comercio o la cooperación de mutuo beneficio) no puede evolucionar a menos que aquéllos que otorgan beneficios sean capaces de detectar tramposos (individuos que reciben los beneficios sin reciprocar) para evitar ser explotados por ellos en el futuro. Un programa diseñado para provocar conductas que signifiquen un costo reproductivo a quien las realiza para beneficiar la reproducción de otros, incluso la de quienes nunca devuelven los favores, no podría ser seleccionado.

Los humanos damos por sentado el hecho que podemos ayudarnos mutuamente intercambiando bienes y servicios. Pero muchos animales no pueden involucrarse en ese tipo de comportamiento, porque no poseen los programas que lo hacen posible. Me parece que esta habilidad cognitiva humana es una de los mejores motores de cooperación que muestra el mundo animal. Cuando no hay coerción, el intercambio se produce porque cada persona quiere lo que el otro tiene, y cada uno está mejor después de la transacción que antes (de otro modo no accederían a realizarla). Cuando esto se combina con la tecnología moderna, entonces personas de distintos extremos del globo se pueden ayudar unas a otras. Es cierto que personas que producen el mismo bien están en competencia entre ellos, pero compiten por la oportunidad de mejorar las vidas de aquéllos que quieren esos bienes. De modo que todos mejoramos y mejoramos (a través de la historia) al ayudarnos entre nosotros. Comparado con el resto de las especies, esto no me parece a mí un mal performance.

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Ud. definió una emoción como un "programa de jerarquía superior" cuya función es dirigir las actividades e interacciones de los programas subordinados que gobiernan la percepción: atención, inferencia, etc. Según Ud., ¿podríamos en principio construir un algoritmo de jerarquía superior que introduzca emociones y sentimientos a los robots? Si es así, ¿qué condiciones debería cumplir ese programa?

Leda Cosmides:  Sí, podríamos proveer emociones a un robot, pero en el sentido que yo le doy a ese término. En realidad, es lo que tendríamos que hacer si quisiéramos construir un robot que se involucre de manera flexible en distintos tipos de comportamiento. ¿Tendría nuestra misma fenomenología? ¿"Sentiría"" lo mismo que nosotros cuando estamos enojados o contentos? No lo sé. Pero tampoco sé si lo que siente otra persona alver el color rojo es lo mismo que siento yo (aunque, dado un set de chips de colores, sí puedo saber que ambos pensamos que el rojo es más similar al morado que al verde, o sea, que las relaciones funcionales entre nuestras percepciones de los estímulos son las mismas). Los científicos han progresado en su comprensión de la visión en colores, aunque no puedan resolver los problemas de la qualia de la experiencia, los problemas fenomenológicos. De la misma manera, John Tooby y yo estamos sugiriendo que los científicos podemos avanzar en el entendimiento de las emociones, aun cuando no podamos, como tampoco pueden los científicos de la visión, resolver los problemas fenomenológicos involucrados.

Roberto Araya y Álvaro Fischer: El psicoanálisis es conocido mundialmente, es también una aproximación a entender la mente. ¿Qué puede decirnos de su valor científico y predictivo? ¿Es compatible con la psicología evolucionista?

Leda Cosmides: Muchos psicoanalistas asisten a las conferencias de psicología evolucionista. El propio Freud se veía a sí mismo aplicando el pensamiento darwiniano a la mente. A pesar de que la biología evolucionista ha progresado mucho desde Freud, algunas de sus intuiciones siguen siendo valiosas; otras, como la idea que cada niño (a) secretamente desea tener sexo con su madre (padre), no tiene sentido a la luz del conocimiento actual respecto de la evolución del instinto para evitar el incesto. De manera más general, la psicología evolucionista puede ser eventualmente la base para construir maneras incrementalmente mejores para ayudar a personas que sufran emocionalmente. Y supongo que ése el objetivo central del psicoanálisis. Por ello, podemos decir que los objetivos de la psicología evolucionista y el psicoanálisis sí son compatibles, y muchas de sus suposiciones (por ejemplo, que la mente contiene programas de dominio específico) también lo son. En la actualidad, difieren más bien en lo que afirman respecto del diseño de esos programas.

Roberto Araya y Alvaro Fischer: ¿Es la conciencia una adaptación, un subproducto o un efecto aleatorio? Si es una adaptación, ¿cuál es su valor adaptativo? ¿Puede una máquina estar conciente?

Leda Cosmides: Si por "conciencia" se refiere a la calidad de mi experiencia, a mi sensación de ser un "yo", no puedo contestar la pregunta, así como tampoco lo pude hacer con las preguntas sobre la fenomenología del rojo y el verde, el enojo o la alegría. Pero hay otros significados para el término. Uno es el pool de información que puede ser accesado por muchos programas de inferencia diferentes. Otra es la habilidad para meta representar información, para suponer cosas que no son (todavía) ciertas, para representar las creencias de otras personas (por ej.,"yo creo que Ud. piensa que hay chocolates en esa caja"), y para imaginar situaciones ficticias o contrafactuales, todo ello sin confundirse entre lo que es real y lo que no es. Este tipo de proposición puede ser probada empíricamente y se pueden tener hipótesis alternativas respecto de la función adaptativa de la maquinaria computacional que lo hace posible. No sé si otros animales tienen programas con esas propiedades (supongo que los chimpancés los tienen de manera limitada), y no hay manera de saberlo sin decir primero a qué programas se refiere, para luego hacer las pruebas con la especie en cuestión. Pero sí, esos programas pueden existir en máquinas, y esas máquinas estarían "concientes" en ese sentido. Pero cuando me hacen esta pregunta, creo que lo que realmente quieren saber es si esas máquinas experimentarían la sensación de estar concientes, y si eso tendría ""significado"" para ellas. Esa es una pregunta mucho más complicada."

Roberto Araya y Alvaro Fischer: Ud. ha dicho que en el futuro la psicología evolucionista pasará a llamarse simplemente psicología, porque no habrá diferencias entre ellas. ¿Puede elaborar más ese punto y decirnos que viene hacia delante en términos de desafíos y aplicaciones prácticas para la psicología evolucionista?

Leda Cosmides: En algún instante, la biología evolucionista será una parte estándar del entrenamiento en psicología, así como cada biólogo necesita saber física y química. Los biólogos no aprenden física y química porque la biología se pueda ""reducir"" a esas disciplinas. Las aprenden porque enriquecen su entendimiento de los procesos biológicos. Ese mismo enriquecimiento ocurrirá cuando los psicólogos aprendan biología evolucionista, (y también cuando los biólogos aprendan más ciencias cognitivas).

Cuando los psicólogos entiendan biología evolucionista, sabrán como plantear las preguntas sobre valor adaptativo, y se harán preguntas sobre la mente que ahora no se hacen. Buscarán programas que ninguna persona lega en conocimientos evolucionistas sospecharía que existen. En ese momento, no tendrá sentido seguir hablando de psicología evolucionista. Será simplemente psicología. Pero ya no seguirá estando aislada del resto del conocimiento humano. La psicología será, en ese momento, una disciplina integrada; una que habrá tomado con confianza su lugar entre las disciplinas valiosas del saber, contribuyendo a crear los puentes que enriquecen a las otras y a nosotros mismos."

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